Gracias a la valentía de un grupo de trabajadores locales que se atrevió a denunciar el abuso laborar que estaba sucediendo en el restaurante donde trabajaban, el viernes por fin se hizo justicia dijo el Fiscal General del Estado de Nueva York Eric T. Schneiderman en un comunicado.

Schneiderman anunció el pasado viernes que el dueño y manager del Princess Diner, además de la corporación RJT Food & Restaurant LLC que opera haciendo negocios bajo el nombre de Southampton Princess Diner, se han declarado culpables de varios cargos con respecto a abusos laborales en contra de sus trabajadores.

“Los empleados merecen un salario justo por el trabajo de un día justo,” dijo Schneiderman en un comunicado. “Las empresas que planean explotar a sus empleados y no pagarles los salarios que se ganaron deben tomar nota: los llevaremos a corte para recuperar el dinero ganado con tanto esfuerzo de los trabajadores.”

Richard Bivona, el dueño y John Kalogeras, el manager, robaron en total más de $132,000 de 23 trabajadores y fueron acusados de no pagar a sus empleados en numerosas ocasiones y de conspirar para defraudarlos mintiéndoles sobre cuando podrían recibir sus compensaciones laborales, según un comunicado de prensa.

Bivona se declaró culpable de un cargo de conspiración para defraudar en la Corte Suprema del Condado de Suffolk el viernes, una delito mayor clasificado como una felonía clase E, y fallar en pagar salarios a sus empleados de forma repetida, un delito menor. Bivona será sentenciado el 15 de junio de 2018 a una condena de no más de seis meses en la cárcel.

Kalogeras por su lado se declaró culpable de no pagar salarios y la corte indicó que no pagaría cárcel si cumplía con ciertas condiciones mandadas por la misma.

La compañía que representa al diner, RJT Food & Restaurant, LLC se declaró culpable de conspirar para defraudar y de fallar en obtener seguro de compensación de trabajadores (worker’s compensation,) una felonía clase E.

La Directora Ejecutiva de SEPA Mujer, una organización sin ánimo de lucro que busca empoderar a la mujer latina, dijo que aunque este es un caso que ha ganado prominencia a nivel estatal, todo empezó gracias a dos trabajadoras que decidieron alzar su voz.

Estas trabajadores latinas habían participado en un curso de liderazgo organizado por SEPA y decidieron contactar a la organización para que las ayudara con la situación. SEPA las ayudo a reunir a todos los trabajadores que estaban sufriendo no ser pagados durante meses y los refirió a las autoritades apropiadas como el Departamento de Policía de Southampton, el Departamento de Labor y el Fiscal General del Condado de Suffolk.

“Fueron muy valientes todas las personas que se unieron y tuvieron el poder de hablar,” dijo Maffei.

El acuerdo entre los acusados y la corte ordena que se pague un total de $132,011 en restitución a los trabajadores, incluyendo $88,428 en salarios aún sin pagar a 15 empleados por incidentes que pasaron entre agosto y diciembre del 2016, y $43,583 a otros ocho empleados por incidentes que ocurrieron entre enero y febrero de 2018.

El Princess Diner en Southampton, ubicado en el 32 de la Montauk Highway en Southampton, es un lugar popular en el afluente área y ha estado operando durante décadas. Muchos de los empleados—desde los cocineros, meseros, ayudantes y demás—han estado trabajando allí por más de diez años.

Kalogeras fue el dueño del restaurante hasta agosto de 2016, cuando Bivona se hizo cargo. Kalogeras sin embargo se quedó como encargado para llevar a cabo las operaciones diarias.

Entre agosto y diciembre de 2016, a los trabajadores no se les pagó sus horas trabajadas semanales, que muchas veces en época de temporada alta incluía horas extras. Los empleados que recibían propinas en efectivo vivían de esas propinas exclusivamente, ya que Bivona retuvo la mayoría de las propinas hechas por tarjetas de crédito o les pagó solamente una cantidad parcial semanas después.

Los trabajadores, a quienes se les había hecho promesas falsas de pago según el comunicado de Schneiderman, habían aguantado mucho tiempo en sean situación por miedo y por desconocer sus derechos, dijo Maffei.

“Nosotros queremos que la comunidad sepa que tiene derechos,” dijo Maffei, y añadió que SEPA está intentado educar  a la comunidad desde la base.

“Queremos ser el puente entre la comunidad y las agencias del estado y fuerzas de la ley.”

Maffei explicó que la organización busca educar a a la comunidad de sus derechos y explicarles de los recursos que existen para aquellos que están sufriendo abusos laborales.

Además dijo que actualmente están buscando fondos para crear un programa con una persona que sirva de enlace comunitario donde los trabajadores puedan venir y poner quejas directamente, sin miedo y con confianza.

“Queremos ofrecer un espacio seguro para la gente, y pondremos como ejemplo este caso donde se ha hecho justicia,” ella dijo.

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